La primavera es la estación ideal para empezar a dar paseos con los más pequeños de la casa. Disfrutar del sol, el buen tiempo y el contacto con la naturaleza es muy beneficioso para el niño y contribuye a su desarrollo físico y mental. Pero debemos tener en cuenta una serie de consejos básicos para que estas salidas no supongan ningún riesgo para la salud de vuestro retoño.
Pasear con el bebé es una de las experiencias más gratificantes para cualquier padre. Los primeros rayos de sol y las agradables temperaturas que llegan con la primavera son el momento perfecto para alargar las salidas con vuestro retoño. Disfrutar del sol y el buen tiempo es muy beneficioso para el recién nacido –por lo general el bebé puede empezar a salir a partir de su segunda semana de vida–, especialmente si se realiza por zonas verdes y parques que ofrezcan tranquilidad y sosiego. Durante el invierno, el frío y los días cortos han impedido que viváis la naturaleza en su plenitud. Pero ya no hay excusa. Sólo hay que tomar una serie de medidas básicas para que los paseos familiares se conviertan en toda una aventura para vuestro hijo.





Si la piel de un niño durante sus primeros cinco años de vida no es cuidada adecuadamente, ésta puede verse afectada en su adultez; lo cual resalta la importancia de su protección.
Lo que llamamos natación para bebés poco tiene que ver con el nadar, al menos con lo que la mayoría de personas entienden por aprender a nadar, ya que este planteamiento no se podrá lograr hasta los 4 ó 5 años. Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto hay que aclarar que una cosa es el disfrute y el dominio y otra muy distinta aprender a nadar. Ésto es algo que los padres han de tener muy claro.

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