
Los reflejos son movimientos que se hacen de manera involuntaria, y los bebés, cuando nacen, tienen unos cuantos reflejos que van a permitir que se identifique la actividad normal del sistema nervioso y el cerebro.
El más común de todos los reflejos es el de búsqueda, que es cuando el bebé gira la cabeza y abre la boca cuando se le toca o se le acaricia cerca de la comisura de la boca.Este movimiento permite al bebé encontrar el pecho o el biberón para alimentarse, y se puede decir que es como un instinto de supervivencia.
Otro reflejo muy común es el de la succión, y es cuando el techo de la boca del bebé siente el contacto del pecho o del biberón, y empieza a succionar.Este reflejo empieza en el vientre materno alrededor de la semana 32 del embarazo, pero no se desarrolla por completo hasta la semana 36. Es por eso que los bebés prematuros tienen más problemas de succión que los han nacido a término.
El reflejo de Moro es un sobresalto que tiene el bebé cuando oye un sonido o hay un movimiento muy brusco.En respuesta a este sonido, el bebé echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos y las piernas, llora, y después se vuelve a colocar en su posición inicial. Este reflejo suele durar hasta los 5 o 6 meses de edad.
El reflejo de presión se da cuando se le acaricia la palma de la mano al bebé.Esto provoca que cierre los dedos alrededor de lo que le haya acariciado.Este reflejo sólo dura un par de meses.
Quizá el reflejo más curioso de un recién nacido es el del paso, también llamado de caminar, que hace que el bebé vaya dando pasos o andando cuando se le sostiene de pie en una superficie sólida.






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