
Muchos especialistas opinan que sí que hay unas posturas óptimas para lograr que la mujer se quede embarazada.
La clave fundamental es la ley de la gravedad, es decir, las posiciones en las que los espermatozoides puedan hacer un camino descendente u horizontal hacia el interior del útero favorecerán la concepción.
Básicamente, las posiciones sexuales con las que se consigue con más facilidad un embarazo suelen ser aquellas donde se logra una mayor penetración, por lo que las que se recomiendan son: la tradicional del misionero, de costado, con el hombre detrás y la mujer acostada, elevando la pelvis con una almohada.
También se recomienda que la mujer se quede recostada aunque sea unos quince minutos o que levante las piernas y que se llegue al orgasmo, ya que las contracciones que éste provoca pueden ayudar a los espermatozoides a desplazarse.






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