
En raras ocasiones las múltiples dilataciones y los legrados reiterados pueden producir cicatrices en la parte superior del cuello uterino, o incluso, dentro del útero.
Para comprobar si se ha producido estas cicatrices tras el aborto es conveniente realizar una histeroscopia, que consiste en colocar en la cavidad uterina una pequeña cámara.
Si este no es tu caso, debes saber que hay que evitar cualquier procedimiento que dilate el cuello del útero.
Si has tenido varios abortos, y te quedas de nuevo embarazada, cabe la posibilidad de que sufras una insuficiencia cervicouterina o, también denominado cuello uterino incompetente, es decir que el cuello del útero se dilate de forma prematura.
Este problema se puede solucionar con puntos de sutura, aunque en ocasiones este procedimiento no es efectivo.
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