
Con el día a día podemos ayudar a que nuestro hijo diga sus primeras palabras. Para ello tenemos que hablarle mucho, mirándole a la cara y pronunciando muy bien cada palabra que le decimos.
Además, si acompañamos las palabras de gestos que hacemos, le ayudaremos a que nos entienda cada vez mejor, y sea para él más fácil pronunciar su primera palabra.Por ejemplo, cuando le pongamos su camisa o su zapato, deberemos decirle lo que estamos haciendo en ese momento para que lo pueda asimilar.
Eso sí, hay que tener en cuenta que son muy pequeñitos, y que no entienden las bromas ni nada por el estilo, por lo que tenemos que ceñirnos específicamente a lo que le queremos transmitir en ese momento.
Si le dedicamos unos cuantos minutos al día veremos recompensados nuestros esfuerzos y pronto empezará con su propio repertorio oral.






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