
Las peleas entre hermanos suelen ser inevitables, pero aprender a manejar estos conflictos es parte del crecimiento y aprendizaje de los niños. Ahora bien, el problema se complica cuando hablamos de niños agresivos. Lo primero que tenemos que hacer es intervenir a tiempo, sin esperar a que la violencia entre ellos estalle. Los mejor es que se eduque a los niños en valores tales como la cooperación, la solidaridad y el amor.
Otro consejo práctico en estos casos es no castigar unilateralmente: los niños tienen que aprender que provocar peleas hace que ambos pierdan, puesto que el castigo no es por el motivo de la pelea, sino por no haberla evitado.






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