
Una vez hemos finalizado nuestra baja por maternidad (y algunas incluso habiendo unido sus vacaciones a la baja e incluso la lactancia) llega el momento de pedir una excedencia o volver al trabajo.
Volver al trabajo supone tener que decir adiós a nuestro hijo al menos durante unas horas, y con las despedidas habrán lágrimas tal vez por ambas partes. Pero nuestro hijo debe aprender a decir adiós.
Seguro que tras la rabieta o las lágrimas iniciales empieza a jugar pronto con algún objeto y se llega a olvidar. Pero hay algunas cosas que podemos hacer para que esta despedida no sea tan mala.Lo más importante es no alargar la despedida, hablar con el niño y decirle que nos vamos a trabajar, e incluso indicarle cuándo volveremos a recogerle (después de la siesta, de la merienda, etc).
Si le tenemos que dejar por una larga temporada, lo mejor es dejarle con algunos de sus juguetes favoritos, con fotos para que pueda ver a la familia y hablar con él por teléfono para que la separación sea más llevadera.






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