
Es muy habitual que cualquier mujer embarazada tenga un déficit de hierro. Durante el primer trimestre no suele haber ningún problema, ya que con la ausencia de la regla tiende a hacer subir el hierro de nuestro organismo.
Pero a partir del segundo trimestre y hasta el parto es muy normal que nuestro nivel de hierro baje y tengamos que tomar suplementos en forma de cápsulas o bebibles. Las causas son que la placenta y el bebé consumen una gran cantidad de hierro, y debemos mantener nuestros niveles ya que en el parto perdemos sangre, por lo que antes de que suceda debemos de ser precavidas.
Es por eso que nuestro médico realizará diversos análisis de sangre para evitar cualquier tipo de complicación y que todo salga a pedir de boca sin peligro para el bebé ni para la madre.








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