
Generalmente, los bebés que son amamantados no tragan tanto aire como aquellos que son alimentados con biberones. No obstante todos deben de eructar una vez finalicen sus tomas para evitar los cólicos y los dolores de barriga.
Para poder ayudarles a eructar, se pueden utilizar tres posturas.
La primera de ellas es poner al bebé contra nuestro pecho con la cabeza sobre nuestro hombro, y darle suaves palmaditas en su espalda. Es importante que pongamos debajo de su boca una gasa o un trapito para que no nos manche si tiene regurgitaciones.
La segunda postura es acostar al bebé en nuestro regazo con el estómago en una de nuestras piernas. Hay que asegurarse de que su cabecita y el cuello estén perfectamente apoyados, y que tiene la cabeza ladeada. A veces no hace falta darle palmaditas, sino que el bebé puede eructar sólo con que se le frote la espalda.
Y la última postura recomendada es sentar al bebé en nuestro regazo, sosteniendo su cabeza y su cuello y darle palmaditas.






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