
Durante el embarazo, las defensas de las mujeres bajan y los altos niveles de la hormona del embarazo, denominada progesterona relajan los músculos de la vejiga, de los uréteres y de la uretra, lo que puede provocar una infección, que no necesariamente tiene que ser dañina para el bebé.
Ante cualquier duda o síntoma de infección, debemos ir al médico, que nos recetará unos antibióticos para ponerle freno y no son perjudiciales para el desarrollo del bebé.
Aunque lo mejor es la prevención. Para evitar las probabilidades de contraer alguna infección,sobretodo las urinarias, lo que debemos hacer es beber mucha agua, ir al baño con regularidad, limpiar bien la zona genital con agua y jabón después de haber mantenido relaciones sexuales e incluso después de haber ido al baño, usar ropa interior de algodón y evitar la ropa interior demasiado ajustada.






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