El llanto es el tema sobre el que más preguntas hacen las futuras madres en el transcurso del embarazo: ¿Qué debo hacer cuando llore? ¿Cómo averiguare lo que le pasa? ¿No lo acostumbrare mal si lo cojo en brazos? ¿Cómo sabré si llora por una enfermedad?. Esa inquietud es totalmente lógica, porque incluso para los profesionales es a veces difícil descubrir la causa del llanto de un bebe, y en algunos aspectos, tampoco hay un acuerdo unánime sobre la actitud a adoptar ante él. Sin embargo, el problema suele acabar siendo en la practica menor de lo que se temía, porque las respuestas a esas preguntas tienen también mucho que ver con el sentido común.





Lo que llamamos natación para bebés poco tiene que ver con el nadar, al menos con lo que la mayoría de personas entienden por aprender a nadar, ya que este planteamiento no se podrá lograr hasta los 4 ó 5 años. Antes de esta edad los niños son demasiado pequeños para desarrollar autonomía en el agua y adquirir los movimientos de la natación. Por lo tanto hay que aclarar que una cosa es el disfrute y el dominio y otra muy distinta aprender a nadar. Ésto es algo que los padres han de tener muy claro.
En los siglos VII y VIII antes de Cristo, los asirios usaban una cabeza de bronce para resguardarse del dios Lamashtu, conocido por sus “ataques” a los bebés: se le acusaba de ser responsable de los abortos, de los recién nacidos muertos y de los niños fallecidos en la cuna. También la Biblia hace referencia al hijo de una mujer, que “murió, porque ella se acostó sobre él” (Reyes 3: 19,22). Hoy, el síndrome de muerte súbita de un lactante (SMSL) se define como la muerte de un niño que es inesperada por su historia y en la cual los estudios post-mortem no pueden demostrar una causa. Se da especialmente entre el segundo y el cuarto mes de vida, declinando después.
Las unidades de neonatología de los hospitales cuentan con profesionales muy bien preparados y habituados al manejo de estos bebés. Puede resultar difícil combinar la necesidad médica de vigilar al bebé con aparatos médicos y su extremada sensibilidad al tacto. En general, el bebé prematuro se sobresalta cuando se le toca y se altera su ritmo respiratorio y su frecuencia cardiaca. Como tampoco es capaz de moverse por sí solo, conviene que le cambien de postura a menudo.
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