Exámenes realizados a niños cinco y diez años después del nacimiento revelaron que amamantar los ayuda a ser más resistentes ante situaciones estresantes que puedan presentarse en el futuro
Los profesionales de Suecia y Gran Bretaña encargados de la investigación determinaron que el beneficio no tiene que ver sólo con el alimento, sino también con la conexión que se genera entre la mamá y el niño.
Al igual que sucede con los recientes papás, los bebés suelen experimentar durante los primeros días y meses de vida, diversas sensaciones y emociones debido a su inserción en un ámbito desconocido, en el cual deben comenzar a desarrollarse desde el momento del alumbramiento.
La ansiedad, un estado caracterizado por la necesidad fisiológica de incrementar el nivel de contacto con algún elemento o persona, es una de estas manifestaciones: ansiedad por ser atendidos, ansiedad por estar junto a la mamá y, fundamentalmente, ansiedad por ingerir alimento.
Justamente, relacionando estos dos últimos factores, un equipo conformado por investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia y de la Universidad Villanova ubicada en Pensilvania, Estados Unidos, determinó que la lactancia materna ayuda a los bebés a lidiar con la sensación de ansiedad durante los primeros tiempos pero, además, les brinda elementos para enfrentar de mejor manera las situaciones de estrés.
“Para poder afirmar que la lactancia ayuda a lidiar con la ansiedad y el estrés es necesario considerar, además, muchas otras variables. Pero sin dudas el niño que tiene una buena lactancia, por lo general logra cercanía y contacto, lo que le permite consolidar una muy buena relación con su mamá, con lo cual se desprende que contará con apoyo y contención frente a las situaciones conflictivas”, indicó a Pro-Salud News el doctor Carlos Wahren, jefe del departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), quien añadió que “la lactancia presenta ventajas a largo plazo frente a prácticamente cualquier problema que el chico deba enfrentar”.
Con respecto a esta cuestión, el doctor Diego Montes de Oca, médico pediatra, consignó: “La importancia de la lactancia en los primeros seis meses de vida está comprobada. Pero lo cierto es que, considerando este método de alimentación a futuro, no existen muchos trabajos que señalen la evidencia de algún beneficio desde el punto de vista psicológico que presenten los bebés amamantados, en comparación con los que fueron alimentados con mamadera”.
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