Si somos corredoras habituales, muchas veces, cuando llega el embarazo, dejamos el ejercicio de lado por si le puede pasar algo al bebé y que todo acabe en una desgracia, pero estamos muy equivocadas, ya que, durante el embarazo, no debemos dejar de hacer ejercicio si es algo habitual en nosotras, ya que, al ser algo que hacemos habitualmente, no nos supondrá un esfuerzo mayor y no habrá ningún problema con el bebé.











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