Normalmente, cuando el bebé pesa más de lo normal o cuando el parto va a ser complicado, los médicos deciden practicar una cesárea, digo lo normal porque hoy os traigo un caso en el que no se usó la cesárea a pesar de que el parto podía complicarse.
Se trata del nacimiento de un bebé que ha pesado nada más y nada menos que seis kilos, un bebé que ha nacido a través del parto natural y que, además, está sanísimo. La verdad es que este parto me ha sorprendido muchísimo, y es que ya nos preocupamos cuando nacen bebés de cuatro kilos, cuanto más de seis.











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