
La mayoría de los niños tienen miedos, que a veces les provocan ansiedad, y ellos deben de saber que pueden contar con sus padres para superar todo lo que les da miedo o les preocupa.
Lo fundamental para poder ayudar a nuestros hijos es hablar con ellos, y que hable abiertamente de sus miedos. Nosotros debemos restarle importancia, pero sin ignorar lo que nos dice nuestro hijo y ayudarles a enfrentarse a sus miedos.
Por ejemplo, si nuestro hijo tiene miedo a la oscuridad, podemos inventar juegos de espionaje o de búsqueda de tesoros en una habitación a oscuras con linternas, y premiarle cuando esté superando los miedos.












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