
Después del parto, es normal que la mujer note cambios en su estado de ánimo. Esto puede ser debido a la bajada de hormonas. La mayoría tiene una leve depresión que no suele durar más de dos semanas durante las cuales se puede sentir nerviosa, ansiosa, irritable, con ganas de llorar e incluso con problemas para conciliar el sueño.
Normalmente, una vez ya se ha descansado lo suficiente y tras habernos adaptado a la llegada de nuestro bebé, esta tristeza desaparece.














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